Claves
- En el marco de una nueva edición del Ciclo de Charlas Periodísticas organizado por ANÁLISIS, Canal 9 Litoral y Radio Plaza, el periodista y escritor Facundo Pastor presentó su último libro, titulado El cuerpo de Perón.
- El encuentro, que duró unos 90 minutos, se realizó ante un importante marco de público en el hotel Howard Johnson Mayorazgo en Paraná.
- La charla fue modera por la periodista Sonia Fernández.
En el marco de una nueva edición del Ciclo de Charlas Periodísticas organizado por ANÁLISIS, Canal 9 Litoral y Radio Plaza, el periodista y escritor Facundo Pastor presentó su último libro, titulado El cuerpo de Perón. El encuentro, que duró unos 90 minutos, se realizó ante un importante marco de público en el hotel Howard Johnson Mayorazgo en Paraná. La charla fue modera por la periodista Sonia Fernández.
La obra, definida por su propio autor como "una novela de no ficción histórica, que se lee como un thriller político", aborda uno de los capítulos más trágicos y oscuros de la historia argentina: la disputa material y simbólica del cuerpo de Juan Domingo Perón. Si bien se centra en la figura de Perón, también hace referencia a Eva Duarte.
Y es que ambos cadáveres sufrieron procesos de profanación, secuestro, ocultamiento y manipulación química, alimentando a lo largo de las décadas ritos, devociones místicas y obsesiones políticas. El libro establece un diálogo íntimo con su publicación anterior, Isabel, la cual nació de una casualidad en una hemeroteca cuando un archivista le entregó por error un periódico de marzo de 1976.
Pastor recordó que aquella portada del diario La Nación mostraba la mítica foto del helicóptero militar despegando de la Casa de Gobierno, cuando Isabel fue detenida por los militares que daban el golpe. Tras la publicación de esa obra centró su atención en una reveladora devolución del historiador Pacho O'Donnell, quien le escribió: "Siento que Isabel es un libro sobre el silencio, sobre el silencio de una mujer. Sobre el silencio en el que entraba un pueblo".
Según el autor, ese vacío testimonial fue el motor que impulsó su nueva investigación: "Si Isabel fue un libro sobre el silencio. El cuerpo de Perón viene a intentar reponer alguno de esos silencios". Uno de los hallazgos más fuertes de su proceso investigativo —que quedó fuera de su obra anterior pero sirve de puente en esta— se sitúa en 1987, cuando tras la profanación en el cementerio de la Chacarita y el robo de las manos de Perón, Isabel regresó a Argentina para exigir que se abriera la causa judicial.
Al retornar a Madrid, su chofer y su mucama le notificaron que la residencia de Puerta de Hierro había sido desvalijada. Con la asistencia de una periodista del diario El País, Isabel comenzó a fotografiar el desastre como medida de resguardo. Sin embargo, el verdadero horror la esperaba en la cocina: en el centro de la mesa redonda donde solía desayunar junto a Perón, los intrusos habían colocado "una estatuilla del Sagrado Corazón de Jesús puesta en el medio, con las manos cortadas".
Frente a semejante mensaje mafioso, la ex-presidenta reaccionó con una frialdad perturbadora diciendo: "Quédense tranquilos, yo sé quiénes son, son lo mismo de siempre". Pastor también se sumergió en los misterios que rodearon la muerte y preservación del cuerpo de Perón en la Quinta de Olivos. El velatorio popular de 1974 se prolongó durante casi tres días, provocando un previsible estado de descomposición temprana.
Cuando los médicos advirtieron que era urgente dar por concluido el funeral, la Casa Militar respondió con desesperación: "¿Ustedes están locos? Miren por la ventana lo que está pasando afuera, es imposible terminar el velatorio, hagan algo ustedes", contó que expresaron. Ante la emergencia, el doctor Alfredo Tamashiro, de origen japonés, improvisó un drenaje de la sangre e inyectó "una solución química de formol y agua destilada" que momificó el cuerpo.
Pastor detalló la paradoja de este procedimiento: "Si el doctor Tamashiro no lo intervenía de esa manera, trece años después, cuando los profanadores entraron a la bóveda, no le hubieran podido cortar nada". La investigación expone también la extraña convivencia de ultratumba que se montó en Olivos cuando López Rega e Isabel repatriaron secretamente el cuerpo de Evita desde España para "solucionar la soledad" de los restos de Perón.
Convertida la cripta en un laboratorio de restauración a cargo de Domingo Isaac Tellechea, ambos féretros descansaron uno al lado del otro. De esa época, Pastor rescató un informe oficial de la Casa Militar donde se consignaba textualmente bajo el rubro de observaciones que "soldados de guardia reportan ruidos nocturnos en la cripta". Esta convivencia fúnebre concluyó de manera abrupta tras el golpe militar de 1976.
Según los documentos analizados por el autor, el dictador Jorge Rafael Videla ordenó un operativo secreto, con el fin del desalojo inmediato de la residencia presidencial. El motivo detrás de esta urgencia radicaba en la rotunda negativa de la esposa del dictador a mudarse allí: "Sacá los dos cuerpos de ahí, porque no hay manera que yo vaya a vivir a Olivos con los dos cuerpos esos". De esta manera, el cuerpo de Evita fue trasladado definitivamente al cementerio de la Recoleta, y el de Perón, a la Chacarita.
Para Pastor, este vertiginoso recorrido histórico sirve para comprender la fisonomía del debate político contemporáneo, en el que las figuras de los líderes siguen en constante disputa. Al cerrar la charla, el periodista sintetizó con asombro la naturaleza surrealista de los acontecimientos documentados en su obra: "Parece nuestro país a veces un gran inverosímil, pero son las cosas que nos pasaron no hace mucho tiempo".
El periodista y escritor Facundo Pastor presentó en Paraná su libro El cuerpo de Perón, una novela de no ficción histórica que desentraña las profanaciones, las disputas políticas y el perturbador peregrinaje que sufrieron los restos de Juan Domingo Perón.


