Claves
- En el Día del Maestro, RADIO LA VOZ dialogó con Hilda Leguizamón, docente jubilada que marcó una época en Paraná siendo una maestra ejemplar que bregó por el bienestar de su comunidad en la Escuela Esparza.
- Hilda agradeció a quienes “tanto me ayudaron, en todo momento estuvieron muy cerca, para que pudiera realizar las gestiones que realicé en la Escuela Esparza.
- “Lo que hice, lo hice de corazón y no me canso de agradecerle a Dios que me dio fuerzas para hacer lo que hice: cosas lindas, cosas feas, hasta un botón antipánico seis meses amenazada de muerte”.
En el Día del Maestro, RADIO LA VOZ dialogó con Hilda Leguizamón, docente jubilada que marcó una época en Paraná siendo una maestra ejemplar que bregó por el bienestar de su comunidad en la Escuela Esparza. Hilda agradeció a quienes “tanto me ayudaron, en todo momento estuvieron muy cerca, para que pudiera realizar las gestiones que realicé en la Escuela Esparza. 25 años estuve, la inauguré en 1999”.
“Lo que hice, lo hice de corazón y no me canso de agradecerle a Dios que me dio fuerzas para hacer lo que hice: cosas lindas, cosas feas, hasta un botón antipánico seis meses amenazada de muerte”. "Hoy mi gran preocupación y angustia es que no pueden ocuparse de querer tener a todos los adolescentes que cometen un error encarcelados. No es ese el camino.
En plena crisis del doctor Montiel en el 2001, junto con la querida Griselda Anzola, con la Facultad de Trabajo Social, se inauguró en la Escuela Esparza un jardín nocturno para hijos de cartoneros que se llamaba Reciclando la Esperanza, que se logró con la Fundación Arcor. Después vino el cambio de gestión, se cerró el jardín. Cuando el Gobierno tuvo que hacer su aporte el jardín desapareció.
Ese es el camino, lo dice una vieja que a los 71 años recibió una beca de la Universidad de Quilmes, último título que no alcancé a registrar porque me jubilé”. “Lo dice quien tiene trabajo de campo y capacitación, porque nunca dejé de estudiar. ¿Qué es esto de querer ponerlos presos?, ¿qué es eso de que digan que no tienen lugares en las cárceles para los adolescentes cuando el camino es otro, son jardines diurnos y nocturnos, escuelas de jornada completa?”, remarcó Leguizamón.
“Las instituciones están, lo que necesitan son políticas educativas completamente distintas. Es la solución más fácil encarcelarlos y ya está, dejar contenta a la sociedad que no grite que los asaltan, que no griten que no pueden estar sentados en la vereda. Encerramos los adolescentes y callamos la sociedad, un horror”, consideró. El deterioro de la educación, indicó Leguizamón, “no surgió de hoy para mañana, esto viene progresivamente. ¿Dónde está la falla?, en los institutos de formación docente.
Era lamentable cuando llegaban a la escuela porque se azotaban, porque lo que menos tenían era formación para pararse ante un grupo de alumnos. La falla comenzó ahí hace varios años y fue aumentando esa deficiencia de los institutos de formación, que muchos estuvieron en discusión hasta hace poco tiempo”, analizó. Con 25 años en la Escuela Esparza, vivió la marginalidad de cerca en uno de los barrios más pobres de Paraná.
“Esos chicos son víctimas, desde que llegan al nivel inicial no reciben muchos de ellos lo que deben recibir. Nuestro sistema educativo debe ser formado y no se trata de más inversión, de más recursos; se trata de redireccionar, se programas en serio. Hoy que estoy del otro lado y que nada me condiciona les digo: es lamentable que quienes diseñan las políticas educativas no tengan trabajo de campo”. Tras su jubilación, Hilda no volvió más a la Escuela Esparza. “No volví más al barrio, no pisé la escuela.
Me organizaron una fiesta muy linda, no fui; pusieron una placa en el comedor de la escuela con mi nombre, no fui. Es demasiado fuerte, di 25 años de mi vida”. “Sí me encuentro con alumnos, estoy en contacto con algunas familias que tienen mi teléfono, hay gente que viene a la puerta de mi casa, que les sigo consiguiendo cosas; pero al barrio no volví nunca más”. En la Escuela Esparza, “tuve mucha gente, nunca hice nada sola, siempre tuve gente, equipo, al lado mío”.


