Claves
- El público colmó la carpa con las distintas propuestas de Paraná Lee.
- La Feria del Libro de Paraná terminó este lunes después de cuatro jornadas en Sala Mayo.
- Hubo salas llenas, una fuerte presencia de estudiantes, buenas ventas en los stands y una carpa principal que, aun con mayor capacidad que el año pasado, volvió a quedar chica.
El público colmó la carpa con las distintas propuestas de Paraná Lee. La Feria del Libro de Paraná terminó este lunes después de cuatro jornadas en Sala Mayo. Hubo salas llenas, una fuerte presencia de estudiantes, buenas ventas en los stands y una carpa principal que, aun con mayor capacidad que el año pasado, volvió a quedar chica. “El balance es sumamente positivo”, señaló a ANÁLISIS, Marcela Pautaso, coordinadora de la Editorial Municipal. Los datos definitivos de concurrencia se conocerán en los próximos días.
La décimo cuarta edición de Paraná Lee terminó este lunes feriado después de cuatro días de movimiento sostenido en Sala Mayo. La Feria había comenzado el viernes con una presencia marcada de alumnos de escuelas primarias y secundarias y llegó a su última jornada con mucho público, salas completas y algunos conversatorios en los que conseguir lugar no fue sencillo. Todavía no hay una cifra definitiva de asistentes.
Durante los cuatro días, desde el Municipio se realizó un relevamiento para conocer la cantidad de personas que pasaron por la Feria, de dónde llegaron y cuántas participaban por primera vez. Esos datos se procesarán ahora y serán informados en los próximos días. Pero para Marcela Pautaso, coordinadora de la Editorial Municipal, hay una primera impresión que no necesita esperar las estadísticas. “Para nosotros, como Municipio y como Editorial Municipal, fue sumamente positiva.
El balance de esta décimo cuarta edición de la Feria del Libro es sumamente positivo”, señaló. Una imagen sirve para medir, al menos en parte, lo que ocurrió. La carpa principal tenía este año mayor capacidad que en 2025: podían ingresar alrededor de 250 personas. Aun así, en varios de los encuentros volvió a no alcanzar. “Todos los conversatorios, las presentaciones de libros fueron a sala llena. Nos quedó otra vez, y por suerte y con mucho orgullo lo decimos, chica la carpa.
Una carpa que fue mucho más grande que la del año anterior y, sin embargo, nos quedó nuevamente chica”, contó Pautaso. El dato deja planteada una cuestión para el año próximo. “Es un doble desafío también para el Municipio, para la organización, de tener que redoblar los esfuerzos para una próxima edición y que siga creciendo año a año esta Feria”, agregó. La programación tuvo nombres de alcance nacional y una presencia sostenida de escritores y editoriales de Paraná y Entre Ríos.
Por Sala Mayo pasaron Luciano Lamberti, Sergio Aguirre, Luciano Wernicke, Josefina Licitra, Pedro Mairal, Martín Sivak, Diego Golombek, Camila Perochena, Mauricio Dayub y Martín Kohan, entre otros. Hubo conversaciones sobre literatura, ciencia, historia, periodismo y deporte, además de actividades para las infancias, poesía, propuestas vinculadas con la memoria y numerosas presentaciones de libros. En ese mapa también tuvieron lugar autores de la ciudad y de la provincia.
Belén Zavallo presentó Silbido hacia el fuego; Ignacio González Lowy llevó a la Feria Los distintos; también estuvo Ferny Kosiak que presentó Juanele mítico, su trabajo dedicado a la figura y la obra de Juan L. Ortiz; y Alfredo Hoffman con Volver a las casas alpinas. Una historia de militancia, insilio y ausencia, un trabajo atravesado por la militancia y la memoria reciente. Esa presencia local es uno de los aspectos que Pautaso pone especialmente en valor cuando habla de quiénes sostienen Paraná Lee.
“La Feria la sostienen los libreros, los feriantes, los escritores”, remarcó. Y agradeció “no sólo a los autores invitados sino también a los autores entrerrianos y paranaenses principalmente, que también son quienes sostienen esta Feria”. Durante los cuatro días también hubo espacios dedicados a la memoria. Entre ellos, La cultura prohibida. Los libros en la mira de la Dictadura, coordinado por Cultura x la Memoria, Asociación La Solapa, UADER y Barriletes.
La última jornada volvió a mostrar esa convivencia entre invitados nacionales y producción de la región. La Editorial Municipal presentó Paraná, 200 años de historia. 1826-2026; Mariana Bolzán presentó Horizonte de sucesos, novela ganadora del Premio Fray Mocho, y hubo encuentros con Tomás Downey y Carmen Cáceres. Uno de los momentos centrales de la tarde fue el conversatorio “¿Hay un umbral donde el amor termina?”, con Martín Kohan y la moderación de Gustavo Martínez.
Pautaso recordó también una apreciación de Luciano Lamberti durante su paso por Paraná. El escritor la definió como una de las ferias más lindas a las que concurre. Para la coordinadora de la Editorial Municipal, Paraná Lee ya alcanzó una dimensión que va más allá de la ciudad: “Es una feria sin duda nacional”. El otro balance que dejó buenas señales fue el de los stands. No hay todavía números finales de ventas, pero las conversaciones con libreros y editores fueron alentadoras.
“En esta recorrida que hemos hecho por los stands, están muy satisfechos también los feriantes de haber vendido. Pese a la situación económica, estuvieron buenas las ventas”, indicó. Pautaso vinculó esa respuesta con el papel que el Municipio busca asumir frente al sector editorial. Retomó allí una expresión de la intendenta Rosario Romero, la de un “Estado facilitador”, que pueda trabajar junto con el sector privado y ofrecer a librerías y editoriales un espacio para mostrar y vender sus libros.
Ahora viene otra parte del trabajo. Habrá que revisar encuestas, escuchar a quienes participaron y mirar también aquello que puede mejorarse. “Quedará hacer el balance, por supuesto, un balance más detallado, más puntilloso, de lo que sin duda como organización nos falta para poder satisfacer a todos los públicos”, anticipó Pautaso. Y ya hay un dato que obliga a mirar hacia adelante: la próxima será la 15ª edición de Paraná Lee.
La lluvia acompañó parte del fin de semana y obligó a acomodar algunos movimientos, pero no vació la Feria. Pautaso prefirió quedarse con eso. “Nada los detuvo, no los detuvo la lluvia”, dijo. Las cifras finales permitirán completar el balance.
Lo que quedó a la vista durante estos cuatro días fue otra cosa: lectores entrando y saliendo de Sala Mayo, estudiantes, libros que cambiaron de manos, escritores locales compartiendo programación con invitados nacionales y una carpa que se había agrandado para esta edición y, aun así, volvió a quedar chica. Las universidades nacionales volverán al paro docente del 18 al 22 de agosto, en reclamo de salarios, mayor presupuesto y la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.
