Claves
- La tragedia de La Picada ocurrió el 31 de enero de 1964, cuando un colectivo de la empresa Estrella Federal quedó detenido sobre las vías y fue embestido por un coche motor.
- Murieron 17 personas y nueve resultaron heridas.
- Pero, detrás de esa cifra permanecen historias familiares, preguntas sin respuesta y una memoria que durante décadas sobrevivió principalmente en los relatos de quienes estuvieron allí o heredaron el dolor.
La tragedia de La Picada ocurrió el 31 de enero de 1964, cuando un colectivo de la empresa Estrella Federal quedó detenido sobre las vías y fue embestido por un coche motor. Murieron 17 personas y nueve resultaron heridas. Pero, detrás de esa cifra permanecen historias familiares, preguntas sin respuesta y una memoria que durante décadas sobrevivió principalmente en los relatos de quienes estuvieron allí o heredaron el dolor.
El documental de “Memoria Frágil” (Canal 9 Litoral), vuelve sobre aquella jornada para reconstruir no solamente las circunstancias del choque, sino también la trama humana que quedó después. Las voces de familiares de las víctimas, vecinos de La Picada, trabajadores ferroviarios y testigos permiten recuperar una tragedia que con el paso del tiempo fue perdiendo presencia en la memoria pública.
Algunos eran niños cuando escucharon las primeras noticias por radio; otros llegaron al lugar después del impacto y conservaron durante toda su vida las imágenes de aquella mañana. El trabajo de “Memoria Frágil” también reconstruye el contexto de una época en la que el ferrocarril era parte esencial de la vida cotidiana entrerriana, pero comenzaba a atravesar una profunda transformación.
Los pasos a nivel carecían de barreras y sistemas de señalización, mientras el sistema ferroviario ingresaba en una etapa de reducción de ramales, talleres y servicios. Rescatar esta historia no significa solamente volver sobre una tragedia del pasado. Significa devolver nombres y rostros a quienes quedaron reducidos durante años a una cifra, recuperar las voces de sus familias y preguntarse qué ocurre cuando una comunidad deja de contar sus propias historias.
Y en ese ejercicio, el documental de “Memoria Frágil” cumple una tarea esencial: porque la memoria también necesita ser reconstruida. El mediodía en que se detuvo La Picada A comienzos de los años ´60, el tren todavía era la vida de los pueblos entrerrianos. Su llegada significaba ir al médico, hacer compras y, a veces, enamorarse en el andén. Los coches viajaban llenos, por vías en buen estado y a buena velocidad.
Pero, había un problema que nadie había resuelto: los pasos a nivel se repetían cada uno o dos kilómetros y la única advertencia era la Cruz de San Andrés. No había barreras, ni semáforos, ni señales luminosas o sonoras. El que cruzaba tenía que mirar y confiar en la suerte. Y esa jornada del 31 de enero de 1964 será recordada por siempre. Fue cuando un colectivo de la empresa Estrella Federal chocó con el tren, en La Picada, y hubo 17 muertos y 9 heridos.
José Carlos Giannecchini, sobrino de dos víctimas fatales “Yo tenía 5 años. Y tengo algunos recuerdos que me quedaron grabados de ese día y otros que me contaron mis padres y bueno... Todo ocurrió… mirá cómo nos enteramos: en la radio (…) Y dan que el colectivo que pasaba ahí por el campo donde estábamos nosotros, Estrella Federal creo que era, había tenido un accidente en el cruce de La Picada y que después ampliarían la información. Pero. nosotros estábamos en la duda que si venían mis tías o no venían.
Porque no había comunicación en ese tiempo para saber si venían o no venían. Pero. ya entramos a preocuparnos, más que nada ellos. Yo, chiquito, estaba ahí… Y bueno, siguieron escuchando la radio hasta que por ahí en una información vieron que había varios muertos. Y ya hizo cada vez más la preocupación. Y después la primera información que ya dieron la identificación de algunos muertos, la primera que dieron mis dos tías. Mis dos tías que habían muerto”.
Rafael Pirolla, Ferroclub Villa Elisa “Realmente era casi la mejor época del último tiempo del ferrocarril estatal. El mismo de los años ´60, era la época de plena ocupación de pasajeros. Los trenes viajaban todo llenos, siempre. Había trenes y vías en muy buenas condiciones. Se viajaba a alta velocidad. Tenía un solo problema el ferrocarril, que tenía pasos a niveles muy frecuentes, cada uno o dos kilómetros. Únicamente tenía la Cruz de San Andrés, únicamente… la única precaución que había.
No había barreras ni semáforos, ni señales de fondo lumínica. O sea que la gente, el transeúnte tenía que acostumbrarse o que tenía que mirar, observar y tener la suerte que no pasase el tren en ese momento. O el tren venía muy rápido… el tren no frena tan rápido como un automóvil. Entonces, no podía, o sea, no podía disminuir la velocidad a 20, por ejemplo, para ver si venía algún vehículo”. Ana María Carletti, vecina de La Picada “En ese momento yo no estaba, estaban mis padres, ellos me contaban.
Yo fui a la tarde recién. Sí, venía -decía- mi papá contaba que se sentía la sirena de lejos del coche motor que venía haciendo sonar. Aparentemente, no sé si se le había parado el colectivo arriba de las vías o qué habrá pasado. Y después se sintió el impacto, el golpe.
Y cuando fueron a ver ya estaban, había un montón de personas fallecidas al costado del coche motor, que venía de Concordia y pasaba alrededor de las 11 de la mañana por acá (…) Y estaban los dos vehículos, tanto el coche motor como el colectivo… lo habían retirado para sacar los cuerpos. Pero, ya no había cuerpos, no había … sucios de sangre, sí, todos masacrados, todos. Un desastre (…) Había pocos habitantes en esa época. No es lo que está ahora La Picada, muy poco. Pero, fue algo muy emotivo, muy emocionante.
Sí, una barbaridad. Falleció un sacerdote también. Y hasta no hace mucho estaba una cruz donde siempre le ponían flores. No sé quién habrá sido que le ponían flores, porque siempre había... Y ahora no está más, no la he visto, porque ahora después hicieron una estación de trenes y yo no sé si la sacaron o no la he visto, no sé. No he visto”. Silvina Roldán, hija de una víctima fatal “Si a la tragedia de la ausencia, además, se suman dificultades económicas, problemas de salud… Yo era una gordita súper sana.
Pero, cómo le explicas a una beba de 2 años y 3 meses que se levantaba con una sonrisa, y le hacía upa su papá, que ese papá no está más. En la época en que no se hablaba. En la época en que había una creencia, que si no veíamos fotos, que si no había relatos, que si no había recuerdos, indefectiblemente ese niño iba a olvidar”. Aníbal González, escritor “Tenía 13 años para cumplir 14, así que era muy pibe, muy chiquito, era estudiante en esa época, estudiaba en Buenos Aires.
Y me había tocado la oportunidad de venir a pasar la fiesta en la casa de mi madre, acá en la Avenida Jorge Newbery, de la Base más o menos 1.000 metros más hacia adelante. Y bueno, en esa oportunidad, el día viernes, yo tenía que viajar para reincorporarme a mi estudio… el día domingo tenía que estar en Buenos Aires. Así que yo estaba haciendo los preparativos para despedirme por un año de mi madre.
Y bueno, en una de esas serían, qué sé yo, entre las once y media y las doce, un ulular de sirena, ambulancia, autobombas de esa época, los de la ambulancia y la autobomba de la Segunda Brigada Aérea, estaba al lado ahí. Entonces, dijimos que primero que se nos ocurrió que había visto un accidente de aviación, porque lógico, estábamos al lado de la Base, la Base se movilizaba y pensamos que era eso.
Pero, no… resulta que ya pasado el mediodía de aquella jornada 31 de enero del ´64, nos enteramos que había ocurrido un brutal accidente ahí en La Picada”. El sistema, además, ya empezaba a crujir. Desde 1959, el gobierno de Arturo Frondizi impulsaba un plan para levantar casi 10.000 kilómetros de ramales y reemplazarlos por rutas. En 1962 hubo una huelga ferroviaria de 42 días y se cerraron los talleres de Strobel. Era el comienzo de una larga crisis. En los alrededores de Paraná, el tren marcaba el pulso del día.
A las cinco de la mañana salía tocando pito, y los lecheros sabían que ésa era la señal para arrancar hacia la ciudad. Gabriel Benítez, auxiliar de estación “Podríamos partir del año ´59, cuando comienza la presidencia de Arturo Frondizi. Se empieza a organizar o se intenta organizar -para ese momento- una modernización del sistema de transporte en todo el país.
Y Frondizi toma un plan de un ingeniero estadounidense, Thomas Larkin… que lleva el plan Larkin, el nombre de este ingeniero… que significaba no solamente la reducción de personal ferroviario, sino también aquellos ramales que se consideraban que no eran rentables, reemplazarlo por rutas. Estas rutas iban a estar en su mayoría a la vera de las vías.
Y, obviamente, no solamente la reducción del personal, no solamente la reducción de kilómetros de vía… que en ese plan estaba plasmado casi 10.000 kilómetros de vías que se iban a desafectar en todo el país. Y esto lógicamente que genera un gran malestar en todos los trabajadores ferroviarios y, por lo tanto, ya en el año ´62 se hace una gran huelga ferroviaria de 42 días. Esta huelga ferroviaria significó una gran cancelación de los servicios más importantes, no solamente de pasajeros, sino también de carga.
Y nosotros, acá en Entre Ríos, obviamente, que tuvo una gran repercusión y podríamos tomar -que me parece que es muy importante- uno de los podríamos decir lo que desató el malestar político por esa huelga, porque se paraban los servicios que en ese momento eran indispensables y podríamos tomar el cierre de los talleres de Strobel en el año ´62, donde justo en esa huelga, en ese paro, se decide cerrar el taller.
Y obligando a los trabajadores a viajar todos los días a la ciudad de Paraná para poder trabajar en los talleres de Paraná y otros también se despidieron. Eso fue una de las causas producto del malestar, digamos, de esta huelga, en nuestro caso acá, en Entre Ríos. Después, obviamente, hubo casos similares en otras partes del país”. Daniel Salva, vecino “En esa época La Picada había pocas, pocas familias que residían ahí. Entonces, era algo que de lo que se habló.
Me contaban y decía la gente que se habló durante mucho tiempo, porque la magnitud del accidente… Aparte, tengo entendido que hasta ese accidente no había ocurrido algo semejante en la provincia. Entonces, imagínate que el tema era tratarlo todos los días (…) Era como para estar conmocionado durante mucho tiempo y ya te digo, me imagino que en ese momento no vivía mucha gente ahí en el lugar.
Entonces, fue el doble de conmoción (…) El colectivo se había parado sobre la vía … o sea… no lo agarró a la velocidad normal que hubiese ido porque no hacía mucho había pasado por la estación del tren… o sea que había aminorado un poco la velocidad. Y así y todo fue algo tremendo porque con 17 muertos, pero no había desarrollado toda la velocidad todavía el tren”. Indo Ríos, jefe Sección Carrocería del FFCC “El colectivo estaba metido ahí adentro del tren.
No sé cómo se lo llevó por delante, no sé (…) La policía estaba. La policía de ahí -de La Picada- no dejaban arrimar a nadie. Ellos sí estaban, cuidando ahí. Porque estuvo hasta el otro día estuvieron la gente apretada ahí. Estaba muerta, ¿no es cierto? (…) Iba de todos lados. Nosotros no pudimos ir de mañana porque trabajábamos. Recién a la tarde nos dimos una vuelta (…) Y porque habrán tenido ellos orden de no dejar pasar a nadie.
Porque había gente que tenía plata ahí adentro (…) Lo que pasa es que, de aquel lado del puente, la vía viene a la par de la ruta. Y el colectivo lo viene mirando al tren. E iba a calcular de que se le iban a meter. Sí, eso sí. Ellos estaban mirando. Pero, a pesar de todo, como el tren venía frenando, el colectivo prácticamente no lo tiró lejos, lo chocó nomás. Y quedó ahí… Pero, no quedó, no… Quedó… Si hubiera venido bien a mucha velocidad, pero lo tira quién sabe dónde al colectivo.
Para como en ese tiempo eran los colectivos chiquitos”. El viernes 31 de enero de 1964 hacía un calor agobiante. Esa mañana, un colectivo de la línea Federal salió de la terminal de Paraná rumbo a Santa Elena. Salió con demora: antes de partir, había tenido que pasar por un taller de la avenida Zanni para arreglar el motor de arranque. Llevaba unos veinte pasajeros y en el camino fue subiendo a otros dieciséis. Entre ellos iba un comerciante de Sa...


