Por Ricardo Gutiérrez
Es necesario recuperar una visión estratégica sobre el desarrollo de la capital entrerriana. La ciudad tiene un potencial que todavía se puede aprovechar mucho más.
Hay que destacar la condición de Paraná como capital provincial, su identidad universitaria, su arraigo cultural, su actividad deportiva, su desarrollo industrial y su crecimiento urbano. También su cercanía con Santa Fe y las localidades que integran el Gran Paraná le otorgan una relevancia regional que debería ser aprovechada mediante una planificación integral.
Las universidades, las instituciones culturales, los clubes deportivos, las asociaciones intermedias, los colegios profesionales y el sector privado constituyen una base importante para proyectar el futuro de la ciudad.
No alcanza con administrar los problemas cotidianos. Tenemos que debatir qué Paraná queremos construir y qué lugar aspiramos a que ocupe en la región durante los próximos veinte años.
Hay obras e iniciativas que contribuyeron a transformar la fisonomía de la ciudad y ampliar sus posibilidades de desarrollo: la Costanera y la zona de muelles; la recuperación de espacios como la Sala Mayo y el Centro Cultural Juan L.
Ortiz, en la zona del ferrocarril, destinado a actividades culturales; la recuperación y ampliación del Parque Nuevo; la nueva planta de agua; la red cloacal y las obras de acceso a la ciudad (accesos norte y sur y circunvalación al 80 %), además de la recuperación de terrenos del Ejército que hizo posible el desarrollo de las 500 viviendas, entre otras.
Estos antecedentes demuestran que las ciudades se construyen a lo largo del tiempo y que cada generación tiene la responsabilidad de continuar, corregir o ampliar lo realizado.
Paraná necesita recuperar la capacidad de pensar en grande, aprovechando su ubicación sobre el río, su condición de capital de Entre Ríos y su entramado educativo, comercial, industrial y de servicios. Requiere fortalecer su capacidad para recibir eventos de alcance nacional e internacional.
El turismo, la logística vinculada a la hidrovía Paraná-Paraguay, la economía del conocimiento, las pequeñas y medianas empresas y la generación de empleo privado deberían integrarse en una misma estrategia de desarrollo, articulada con la provincia.
Municipalidad moderna y eficiente
Una visión estratégica debe estar acompañada por una gestión municipal capaz de responder a las necesidades cotidianas de los vecinos. Los servicios básicos son responsabilidades centrales del municipio.
Una administración moderna debe simplificar trámites, incorporar tecnología, administrar estratégicamente los recursos públicos y generar condiciones favorables para la inversión y el trabajo.
Quienes aspiran a conducir la Municipalidad deben asumir, desde el momento en que comienzan a plantear sus propuestas, la responsabilidad de conocer en profundidad la realidad del municipio y las posibilidades concretas de llevar adelante sus proyectos.
Para transformar una ciudad hay que conocerla, pero también conocer profundamente el municipio que se pretende conducir: su situación administrativa y financiera, sus recursos humanos, sus servicios, sus obligaciones y sus posibilidades reales.
Ese conocimiento resulta indispensable para que los proyectos de transformación puedan convertirse en acciones concretas y no queden reducidos a declaraciones de buenas intenciones.
El debate sobre el futuro
En las discusiones que comienzan a proyectarse hacia las próximas elecciones municipales es necesario priorizar el debate sobre el modelo de ciudad antes que la discusión sobre los nombres y las candidaturas.
Antes de discutir nombres y candidaturas, debemos discutir ideas, prioridades y objetivos. Antes de preguntarnos quién quiere gobernar, deberíamos preguntarnos qué ciudad queremos construir y qué capacidades necesita quien asuma esa responsabilidad.
Es necesario establecer las bases de proyectos viables y de gran relevancia que puedan atravesar las distintas propuestas políticas y ser considerados una verdadera cuestión de Estado.
Esta perspectiva no implica desconocer la política ni las próximas decisiones electorales, sino recuperar su función de ofrecer respuestas, generar oportunidades y construir un horizonte compartido.
Paraná cuenta con historia, instituciones, recursos humanos y potencialidades para aspirar a un mayor desarrollo. El desafío consiste en dejar de mirar la ciudad únicamente desde sus dificultades inmediatas y comenzar a proyectar a partir de todo lo que puede llegar a ser, con una visión estratégica, una gestión moderna y una dirigencia capaz de pensar más allá de la próxima elección.


