En septiembre de 1962, en medio de una de las etapas de mayor inestabilidad política de la Argentina, una disputa entre dos sectores de las Fuerzas Armadas tuvo consecuencias inesperadas para una comunidad entrerriana. En La Picada, sobre el arroyo Las Conchas, los militares del bando Colorado dinamitaron el puente vial con la intención de frenar el avance de las tropas Azules.
La maniobra no consiguió su objetivo: el puente ferroviario permaneció en pie y, además, el arroyo podía cruzarse a pie por un antiguo vado. Sin embargo, el daño para la región fue concreto y duradero.
La historia que reconstruye el documental de “Memoria Frágil” (Canal 9, Litoral), permite comprender que detrás de aquel episodio, casi borrado de los registros, se entrecruzan la violencia política, la precariedad institucional y las consecuencias cotidianas de decisiones tomadas desde el poder.
Mientras los Azules y los Colorados disputaban el rumbo de las Fuerzas Armadas en un país atravesado por la proscripción del peronismo y los golpes de Estado, la destrucción del puente interrumpió una vía de comunicación fundamental para las localidades y las colonias del Norte del Departamento Paraná. La producción y el transporte regional quedaron afectados, y la reconstrucción definitiva demoró años.
Los testimonios reunidos por “Memoria Frágil” aportan una dimensión que los escasos registros periodísticos no alcanzaron a conservar. Historiadores, investigadores, vecinos y protagonistas recuperan recuerdos de aquella jornada, explican el contexto político y reconstruyen las transformaciones que siguieron. Uno de los datos más reveladores es la desproporción entre el objetivo militar y el resultado: se destruyó una conexión vial sin impedir el avance de las tropas.
Como señalan varios testimonios, la cobertura a nivel de registro de la época fue mínima y el episodio prácticamente desapareció de numerosos libros sobre la historia entrerriana.
Allí reside una de las oportunidades más valiosas del programa “Memoria Frágil”: volver sobre hechos que quedaron en los márgenes de la memoria pública y ponerlos en diálogo con las preguntas del presente. No se trata solamente de recuperar un episodio militar, sino de indagar cómo las decisiones políticas pueden alterar la vida de una comunidad durante décadas e incluso generaciones y por qué algunas historias dejan de contarse.
Hoy, La Picada continúa dividida por el arroyo entre sus sectores Norte y Sur. La necesidad de un puente peatonal sigue siendo una demanda vecinal, vinculada con la seguridad, la escuela, el trabajo y la vida cotidiana. Así, aquella voladura deja de ser un recuerdo remoto: revela una herida territorial que aún no termina de cerrarse. Rescatarla del olvido es también una forma de comprender el presente y de devolverle a la historia local el lugar que merece.
La voladura del puente La Picada
En la madrugada del 21 de septiembre de 1962, un fuerte estruendo rompió el silencio del campo en La Picada, a unos 25 kilómetros de Paraná. A la mañana siguiente, los vecinos se acercaron a la ruta y vieron lo que había pasado. El puente sobre el arroyo Las Conchas estaba en el suelo. Era el puente de la vieja Ruta 126, la actual Ruta 12. Había sido inaugurado en la década del ´20, después de años de trámites y era la principal conexión de Paraná con La Paz, Feliciano y Corrientes. Tenía tres tramos.
Los militares derribaron el primero, el del lado de Paraná. No fue un accidente, lo voló el Ejército argentino. El país vivía entonces una enorme inestabilidad. En marzo de ese año, los militares habían derrocado a Arturo Frondizi y habían puesto en su lugar al presidente provisional del Senado, José María Guido, una continuidad institucional en apariencia porque el poder real estaba en los cuarteles y el peronismo seguía proscripto.
Damián Capdevilla, ex director del Archivo General de Entre Ríos
“En la madrugada del 21 de septiembre de 1962, el Ejército asentado en La Paz recibe la orden de parte de los Colorados que -después explicaremos entre Azules y Colorados-, de volar el puente de La Picada para impedir el paso de los tanques y camiones que venían supuestamente desde Corrientes y que podían también tener un apoyo de Villaguay, del Ejército Blindado que estaba con asiento en Villaguay.
Así que se procede a la voladura del puente… dicen que primero lo dinamitaron, pero no cayó del todo y lo volvieron a poner más carga de dinamita hasta que cayó del todo. Todavía se pueden apreciar los restos del puente, ahí al lado del puente nuevo que tiene, entre el puente del ferrocarril … todavía se pueden apreciar las partes de ese puente detonado”.
Rubén Bourlot, historiador
“Sobre el hecho, más que nada, lo que yo conozco desde el contexto en que se produce esa voladura del puente, que en realidad fue hecho por En ese momento el grupo de artillería 3 de La Paz, según tengo información, salió en los diarios en ese momento, que fue un hecho muy impactante para la zona, por supuesto, porque ese era un puente importante que se había construido, se había inaugurado en el 1924-1925, que era una gran este. Deuda que tenían para pasar este la ruta, digamos, de Paraná hacia el norte.
Y bueno, en el ‘62 se vuela se había inaugurado justamente en septiembre del ´24… después de mucha de una, digamos, un trámite muy largo de construcción de ese puente, que creo que había demorado por lo menos 10 años en trámites y eso.
Y bueno, y en el ’62 -el 21 de septiembre de 1962- se produce la voladura del puente con una carga digamos de dinamita, que ese cuerpo de Artillería coloca en el puente e incluso dicen las informaciones de que demoraron bastante en lograr tirar abajo el puente porque tenía una construcción muy sólida en un lugar clave digamos del arroyo Las Conchas”.
Juan Carlos Bertolini, geólogo
“Yo tenía 12 años, era como un hijo del teniente coronel Martínez Warner, jefe del Taller de Mantenimiento de la Compañía de Arsenales, por decir así. El teniente coronel Martínez Warner era ingeniero militar, era como un segundo padre del barrio y se quedó asombrado. Al enterarse -pasaron unos días- y nos invitó a los 2 chicos. Yo tenía 12 años, creo que iba Alberto Carmiño conmigo. En esa época estaba de moda la estanciera Ika de Kaiser, Argentina, color verde militar.
Pero, como era un militar muy profesional, fuimos en su auto particular o, mejor dicho, de la señora de Paraná, Tauer de apellido, que era un Auto Unión, que era motor de 2 cilindros, 2 en V, qué sé yo… Un auto nuevo, flamante de aquella época… salimos de aventura hacia La Picada. ¿Te imaginas? Nosotros lo máximo que íbamos, íbamos al Parque Berduc como gran odisea a jugar ahí en el zanjón.
Entonces, fue todo una odisea y conocimiento y llegamos a La Picada… Bueno… en realidad, este hombre militar, coronel y de ingeniero, cuando vio eso… Y yo que tenía 12 años no me olvido nunca porque nosotros somos todos nacidos en el río, nadadores y todo. ¡La Picada estaba seca! ¡El arroyo no tenía agua! Este hombre miró y se agarraba la cabeza y nosotros también, que éramos unos grises, ¿viste? Yo algo de uniforme tenía porque era Boys Scout. Pero, te digo la verdad… que era una vergüenza.
Es decir, que de cualquier lado se podía pasar caminando, se podía pasar con tanques, ni hablemos con tanques, pasaba mucho mejor… Bueno, el teniente coronel miró, nos miró a nosotros, no sabía si llorar, reírse… Bueno, como buen militar se tragó todo. Bueno, vamos chicos, vamos, vamos. Y así terminó la historia del famoso puente de La Picada”.
Facundo Gómez, investigador en historia de la obra pública entrerriana
“Es una época sumamente compleja, digamos, hay una inestabilidad muy marcada en el país. Recordemos que es el momento donde consecutivamente, los gobiernos democráticos están impedidos de finalizar sus mandatos y dentro de las Fuerzas Armadas empieza a haber una disputa muy marcada entre dos bandos que se van a denominar Azules y Colorados.
El bando de los Azules más desde una perspectiva nacionalista -por ponerlo de alguna manera que se entienda para todos- y con algunas ideas de poder dialogar con un peronismo proscripto.
Y, por el otro lado, el bando de los Colorados que tienen más una visión vinculada con un antiperonismo… son de una raigambre más liberal, y la voladura del puente La Picada sucede en medio de esa disputa donde hay un despliegue de tropas de Corrientes que viene en teoría a reunirse con lo que es el Regimiento de Tanques de Villaguay. Y un grupo de Artillería que estaba asentado en La Paz a partir de este avance de tropas. Esta disputa es una interna de las Fuerzas Armadas.
Las Fuerzas Armadas tienen dos bandos que están -de alguna manera discutiendo-, disputando de qué forma si se va a continuar en ese proceso que recordemos están discutiendo la organización de o el nuevo rumbo del país. En este contexto, este grupo de Artillería de La Paz decide volar -una noche de septiembre de 1962-, decide volar el puente de La Picada”.
Dentro de las Fuerzas Armadas se enfrentaban dos bandos: Azules y Colorados. Los Azules encabezados por el general Juan Carlos Onganía se presentaban como legalistas, querían llamar a elecciones y aceptaban una integración limitada del peronismo, pero sin Juan Domingo Perón. Los Colorados eran duramente antiperonistas. Para ellos, peronismo y comunismo eran lo mismo y preferían un gobierno militar largo. Todo esto ocurría en plena Guerra Fría.
Las dos facciones se alineaban con Estados Unidos y con lo que llamaban “el mundo occidental y cristiano”. En septiembre de 1962, cuando Guido colocó a hombres de los Colorados en cargos clave, los Azules se sublevaron. Hubo movimientos de tropas en distintos puntos del país. De Corrientes bajaban columnas que debían reunirse con el Regimiento de Tanques de Villaguay para avanzar después hacia Buenos Aires.
Quiterio Pereira, vecino de La Picada
“Vivíamos en un campito, allá, del otro lado del arroyo Las Viboritas. Y sentimos unas explosiones. Al otro día, nos levantamos … habían volado el puente. Qué era: la discordia de los Ejércitos… de los Azules y los Colorados. Vos sabés que... Y bueno… ¿Qué pasó? … Y bueno, empezamos. Mirábamos. Y estábamos en la ruta, ahí. Mirábamos de allá. ¿Y qué? ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? Y ambos lados del puente. Vos sabés que se mató un tipo ahí. Con una camionetita Ika, de esas cuadrada, ¿viste?
No sabía, viste… Debe estar, no sé, bueno, ahora ya sacaron todo eso, sacaron la plaquita que le habían puesto al tipo ese. Y vos sabés que… y bueno… nos empezamos a mirar ahí, ¡qué sé yo! ¿Cómo es? Y no… lo cortaron por la mitad (…) No dejaban llegar a nadie ahí. Ya estaba el Ejército. Porque el Ejército lo voló. ¡El Ejército lo voló! El Ejército de Ingeniería de Paraná, porque venían los de Corrientes, que eran los Colorados, no sé cómo era.
O sea, había una discordia entre los Ejércitos del país… Y bueno, después nos empezamos a ir nosotros. Cuando hicieron el puente Bailey, que pasaban los autos, los camioncitos, en ese tiempo no había camiones como éstos… Y bueno, empezaron a pasar ahí. Y después nos empezamos a ir. Y había un soldadito que cocinaba y decían: ´Che gurises, ¿quieren venir a comer con nosotros? ´ Y bueno, nos íbamos de noche. Éramos, no sé… como 7 u 8 gurises, íbamos, comíamos, y nos daban, y se traían una ollita y le damos de comer.
Le damos la comida que sobra. Y así, ¿viste? … Y bueno, y así pasó… que pasó. Y yo la historia esa la tengo… Qué sé yo... La viví con esos estruendos. Porque un pueblo tranquilo como … En ese tiempo, mirá, te estoy hablando… Esto no era nada: era todo campo, todo campo, todo silencio”.
Damián Capdevilla, ex director del Archivo General de Entre Ríos
“Toda la producción, todo lo que era Villa Urquiza, La Picada quedó desconectada al quedarse sin el puente. Para colmo, supuestamente, los militares que iban a impedir el avance pasaron por un vado, digamos, porque el arroyo … después es mucho menos profundo en un viejo vado que se usaba antiguamente. Así que no impidió el av...




