Claves
- Alexia Müller y Joaquín Gea Sánchez protagonizaron una historia de amor, fe y resiliencia al convertirse en el primer matrimonio celebrado en la capilla del Sanatorio La Entrerriana, en Paraná.
- La elección del lugar tuvo un significado especial: allí la pareja atravesó algunas de las etapas más difíciles de su vida y también encontró motivos para agradecer por la recuperación de Joaquín.
- “Nos costaba volver por los recuerdos, pero volvimos, nos quebramos y decidimos que era el lugar”, relató Joaquín al recordar cómo surgió la decisión de celebrar allí el sacramento.
Alexia Müller y Joaquín Gea Sánchez protagonizaron una historia de amor, fe y resiliencia al convertirse en el primer matrimonio celebrado en la capilla del Sanatorio La Entrerriana, en Paraná. La elección del lugar tuvo un significado especial: allí la pareja atravesó algunas de las etapas más difíciles de su vida y también encontró motivos para agradecer por la recuperación de Joaquín.
“Nos costaba volver por los recuerdos, pero volvimos, nos quebramos y decidimos que era el lugar”, relató Joaquín al recordar cómo surgió la decisión de celebrar allí el sacramento. La pareja lleva casi seis años de noviazgo y atravesó un período especialmente complejo a partir de las internaciones y cirugías de Joaquín. Las primeras intervenciones fueron en abril y mayo de 2022, mientras que en septiembre de 2023 tuvo otra internación.
Alexia recordó que dos de las cuatro cirugías implicaron riesgo de vida y que hubo momentos en los que la familia tuvo que prepararse para una despedida. “En la tercera cirugía, cuando nos toca despedirnos, el médico nos dice: ‘Médicamente se hizo todo lo posible y es cuestión de esperar, de ponerlo en manos de Dios’”, recordó. En medio de esa situación, Alexia recurrió a la oración y dejó un pedido particular frente al Sagrado Corazón.
“Como me había cansado de pedirle por él y seguían pasando cosas, le pido tener un hijito, que tengamos un hijo”, relató. Tiempo después, la pareja regresó a la capilla y encontró que, pese a las reformas realizadas en el lugar, el denario que Alexia había dejado continuaba en la mano del Sagrado Corazón de Jesús. “Fue decir: Dios nos escuchó, estamos juntos, él está vivo y formamos una familia”, expresó Alexia.
La respuesta que la pareja interpreta como una nueva bendición llegará en febrero de 2027, cuando esperan el nacimiento de su hija, a quien llamarán Alaya Gea Sánchez Müller. La decisión de regresar al sanatorio no fue sencilla. Joaquín reconoció que durante un tiempo ambos tuvieron dificultades para volver por los recuerdos de las internaciones.
“Costó mucho, obviamente, por lo que nos generaba a los dos, principalmente a Joaquín, volver al sanatorio, volver a ese lugar donde él pensó que no iba a salir”, contó Alexia. Finalmente, decidieron transformar ese espacio y darle un nuevo significado. “Si formamos nuestra familia, sellar nuestro amor en ese lugar, va a ser más que importante y significativo”, sostuvo. Joaquín también destacó el acompañamiento que recibió durante todo el proceso de recuperación y remarcó el papel de los profesionales de la salud.
“Fue Dios también de la mano de la ciencia. También estuvieron médicos, enfermeros, toda la persona de La Entrerriana y, sin desmerecer, por supuesto, la fuerza de la oración, también hubo un equipo de gente que acompañó muchísimo”, afirmó. Desde entonces, según contó, no tuvo nuevas recaídas. La boda religiosa se realizó con familiares y amigos cercanos, en una ceremonia que ambos eligieron mantener pequeña por respeto a quienes atraviesan situaciones delicadas dentro del centro de salud.
“Quisimos celebrar de una manera moderada, respetuosa del dolor de los demás. En la clínica hay historias todo el tiempo de recuperación, de pérdida”, explicó Joaquín. Alexia también agradeció especialmente a Silvia D’Agostino, Francisco Carmañá y al equipo médico por la predisposición para acompañar la iniciativa y preparar la capilla para la ceremonia. “Es increíble la calidad humana que tienen.
No olvidamos volver para agradecer la vida, estar hoy formando una familia juntos, que él esté vivo, que no es detalle menor, y todo lo hermoso que nos empezó a pasar”, expresó. El padre Sebastián Córdoba acompañó la celebración y comprendió el significado que tenía para la pareja regresar a ese espacio.


